miércoles, 23 de marzo de 2011

BARROCO AMERICANO

El Barroco americano
El arte americano presenta características originales a causa de las influencias de los modelos peninsulares y del arte precolombino. En América, el Barroco se desarrolló desde mediados del siglo XVII hasta los comienzos del siglo XIX.
Las características del arte barroco en América
Las obras artísticas realizadas en las colonias americanas presentan algunas características propias que las diferencian de las hechas en Europa. Esta situación se debió a la distancia existente entre las metrópolis y las colonias y a la ausencia en América de grandes artistas europeos. Fue decisiva la presencia de una tradición artística precolombina que influyó en la creación de un estilo particular. Objetos llegados del Asia sirvieron también como fuentes de inspiración, en especial, en el arte desarrollado en las colonias portuguesas y en la zona de la costa del Pacífico.
Los rasgos básicos del estilo barroco se transmitieron a América fundamentalmente por medio de la enseñanza de los religiosos, que utilizaban libros o estampas que contenían obras realiza-das por artistas europeos.
Asimismo, la presencia de artistas europeos, criollos, indígenas y mestizos contribuyó a crear un lenguaje plástico propio de cada una de las grandes regiones americanas.
Una de las principales características del Barroco americano es la importancia que adquirió la arquitectura con respecto a las otras artes. Esta propuesta se debe a la necesidad de crear iglesias para recibir a las poblaciones recientemente cristianizadas. Otra característica importante es la rica decoración de las fachadas y los interiores de los edificios.

Sor Juana Inés de la cruz (San Miguel Nepantla, México, 12 de noviembre de 1651 o 1648)
Aprendió todo cuanto era conocido en su época, leyó a los clásicos griegos y romanos, y la teología del momento. Juana era tanto el deseo de aprender, que le propuso a su madre disfrazarse de hombre para asistir a la universidad, según ella misma.
Escribió por encargo de la corte de Madrid tres autos sacramentales hablan sobre el descubrimiento, la conquista y la evangelización de América; entre ellos destaca el Divino Narciso, nombrado así en alusión a los autos de Pedro Calderón de la Barca. En este, Sor Juana presento la caída y la redención del género humano por medio del sacrificio de Jesucristo, permaneció en la historia para salvar a sus hijos una y otra vez mediante una alegoría mítica. Narciso es Dios creador y Jesús salvador, la Naturaleza Humana representa a la humanidad y finalmente Eco simboliza al demonio. Aquí Sor Juana retomo recursos del teatro de Pedro Calderón de la Barca y las uso para crear pasajes líricos de gran hermosura.
Cosas que escribió por gusto propio es un poema filosófico llamado Primero sueño, llamado así como una manifestación de su admiración a Luís de Góngora y Argote y sus Soledades. Trata de varios cientos de versos, con forma de silva, a propósito del ansia de saber, vuelo del pensamiento y su consecuente trágica caída. Tiene pasajes líricos de gran descripción como el inicial, que usa más de cien versos para narrar la caída de la noche y el sueño de los seres, como el gran colorido de la parte final, donde se escribe del triunfo del Sol sobre la noche. Trata quizá del último poema barroco
La monja es una discípula de Góngora y termina afirmando que Sor Juana Inés de la Cruz es una poetisa mediocre. Las obras de Sor Juana han sido muchas, pero que sólo el siglo XX ha hecho real justicia.
El siglo XVII es un siglo silencioso para las mujeres, el momento en que vuelven a las peores expresiones de la opresión masculina, cuando después del capítulo renacentista, que parecía anunciar algún grado de flexibilización de preeminencia racionalista, han de volver a la cocina, y a la maternidad.
Sor Juana Inés de la Cruz muestra con clara evidencia que aun los seres llamados a realizar grandes empresas, sólo pueden explicarse dentro del marco de su tiempo.
La obra y la existencia de Sor Juana Inés corresponden, a un período de crisis como lo fue la segunda mitad del siglo XVII, representada por las primeras manifestaciones de "barroco" mexicano.
Época dramática la que vivió la monja excelsa, su protesta íntima y su inconformidad latente contra el régimen de intolerancia espiritual y de opresión social dominante en su tiempo.

Juan rodriguez Juárez (1675-1728)
Pintor representativo del arte barroco en el virreinato de nueva España, autor de obras temáticas religiosas y de retratos.
Entre sus obras se destacan los retratos del arzobispo José de Lan ciego Fernando de alencastre, duque de linares y los lienzos de la adoración de los reyes de la asunción (1726) su producción manifiesta aún más el paso del tenebrismo del XVII a los estilos del barroco tardío y el rococó.1 De sus obras más tempranas puede observarse la continuidad de la escuela novohispana iniciada por su abuelo en donde prevalecen la precisión del dibujo, el manejo del claroscuro, la solidez de las figuras y la convincente factura de las telas
La coronación de la virgen
En el cuadro que se expone aquí, La coronación de la virgen, se observan primordialmente los tonos azules, en especial el del manto de la virgen, que propicia la centralización como figura principal de la composición. Los tonos rojos y ocres de Cristo y el Padre contrastan con los anteriores concretando un equilibrio cromático y enmarcando la figura de la virgen.


Gregorio Vázquez de Arce y CevallosPintor colombiano. Nació el 9 de mayo de 1638, en Bogotá, Colombia. Creció en esta ciudad, el creció en la sociedad criolla que se estableció en 1630. Descendiente de una familia de ascendencia andaluza, su familia era inmigrante de Sevilla, España, estableciéndose en América del Sur en el siglo XVI. De origen andaluz, estudió pintura en el taller de Baltasar de Figueroa, apreciándose en su obra la influencia de Murillo y Zurbarán, que recibió a través de los artistas andaluces. Realizó numerosas series de
POESIAS DE SOR JUANA INES DE LA CRUZ

PUES ESTOY CONDENADA
Pues estoy condenada,
Fabio, a la muerte, por decreto tuyo,
y la sentencia airada
ni la apelo, resisto ni la huyo,
óyeme, que no hay reo tan culpado
a quien el confesar le sea negado.

Porque te han informado,
dices, de que mi pecho te ha ofendido,
me has, fiero, condenado.
¿Y pueden, en tu pecho endurecido
más la noticia incierta, que no es ciencia,
que de tantas verdades la experiencia?

Si a otros crédito has dado,
Fabio, ¿por qué a tus ojos se lo niegas,
y el sentido trocado
de la ley, al cordel mi cuello entregas,
pues liberal me amplías los rigores
y avaro me restringes los favores?

Si a otros ojos he visto,
mátenme, Fabio, tus airados ojos;
si a otro cariño asisto,
asístanme implacables tus enojos;
y si otro amor del tuyo me divierte,
tú, que has sido mi vida, me des muerte.

Si a otro, alegre, he mirado,
nunca alegre me mires ni te vea;
si le hablé con agrado,
eterno desagrado en ti posea;
y si otro amor inquieta mi sentido,
sáqueseme el alma tú, que mi alma has sido.

Mas, supuesto que muero,
sin resistir a mi infeliz suerte,
que me des sólo quiero
licencia de que escoja yo mi muerte;
deja la muerte a mi elección medida,
pues en la tuya pongo yo la vida.

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

Suscribirse a Enviar comentarios [Atom]

<< Página principal